Sres. Portelli, padres de Angelo, paciente del prof. Lejeune. Imperia, Italia

Cada día lo vivimos con gratitud por todos los dones de bondad, ternura y generosidad que nos manifiesta Angelo. Su sonrisa tiene una luminosidad y un valor que no hay palabras para explicarlo. 

También la sonrisa del Sr. Lejeune, al ver a mi hijo, era igual; era una sonrisa que salía de sus ojos (es imposible olvidarlos, de un azul claro y amigables) y llegaba a iluminar toda su cara.

Para hacerse entender, a Angelo le hablaba en italiano y siempre nos transmitía un poco de seguridad, un poco más de esperanza. Angelo conoció al profesor cuanto tenía tres años, y nuestra última visita fue en la primavera de 1994; entonces se nos dijo que el Sr. Lejeune no se encontraba bien.

Todo lo que vino después nos hundió. Dolorosamente, de verdad, nos sentimos más pobres y más solos y con frecuencia nos hemos preguntado por el misterio que se esconde tras el destino de ciertos hombres especiales que nos gustaría que fueran eternos. Siento no poder estar en París en el aniversario del Sr. Lejeune, pero con el pensamiento estaremos con ustedes.

 

 

Annette y Jacky Juin, labradores, padres de Alexis, Poitiers, France

Somos padres de cuatro niños.

Cada uno tiene su particularidad y su carácter. Pero Alexis, con su diferencia, es un niño excepcional. En la Fundación Lejeune hemos encontrado puntos de vista que coinciden con los nuestros. Su trabajo para hacer avanzar la investigación sobre enfermedades mentales no es para hacerse notar, sino que está basado en el respeto de la vida desde su comienzo, y en la dignidad del ser tal como es.

Por eso siempre hemos creído en los valores de la Fundación y todos los participantes mantienen la esperanza ver mejorar la vida de nuestros niños.

Gracias a todos los que participan por nosotros.