Dom Jean Charles Nault postulador y Aude dugast, vicepostuladora

 

Apertura del proceso diocesano, el 28 de junio de 2007

Respondiendo a las numerosas peticiones provenientes del mundo entero, con el semáforo en verde, es decir, con el Nihil Obstat emitido por il Vaticano, el arzobispo de París, Mons. Vingt-Trois, decidió dar comienzo al proceso diocesano el 28 de junio de 2007, trece años después de la muerte de Jérôme Lejeune. Mons. Vingt-Trois nombró para representarle al vicario general Mons. Jérôme Beau.

 

Ceremonia de apertura

La sesión de apertura del proceso diocesano tuvo lugar en la casa de los vicarios generales de la diócesis, en presencia de unas cincuenta personas de la familia y de la Asociación de Amigos del Profesor Jérôme Lejeune. El proceso diocesano siempre se celebra en la diócesis en la tiene lugar el fallecimiento de aquel a quien en adelante se le llamará Siervo de Dios. La causa tiene un promotor que, en este caso, es la Asociación de Amigos del Profesor Jérôme Lejeune.

Durante esta sesión, como está prescrito, juran sobre los evangelios los miembros del tribunal, los expertos de la comisión histórica, el postulador padre Jean-Charles Nault, de la abadía benedictina de Saint-Wandrille y la vicepostuladora Aude Dugast. 

El postulador, el P. Jean-Charles Nault, leyó la petición que él había dirigido a Mons. Vingt-Trois. En ella hacía notar que no cesa de crecer la fama de santidad del profesor Jérôme Lejeune y que cada vez llegan, venidas de no sólo de Francia, sino también de Europa, de América del Norte y de América Latina, más  peticiones para que se introduzca su causa de canonización. 


Recordó algunos datos biográficos del profesor Lejeune: Médico e investigador, fundador de la genética moderna, se ha desvivido totalmente dedicado a sus enfermos, movido por esa frase de Cristo: lo que hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis. También subrayó que el testimonio del profesor Lejeune es verdaderamente profético y de una deslumbradora actualidad. Y lo aclaró: En estos días en los que la sociedad pone en duda las verdades más fundamentales relacionadas con la persona humana, él es un testimonio apasionado y valiente de la verdad y de la caridad.

Mons. Beau dijo también: Jérôme Lejeune fue fiel en todo a su compromiso de Servidor de la Vida, sin ceder a presiones ni retroceder ante los obstáculos. Ha sabido poner su inmensa inteligencia al servicio de Dios y de los hombres, en especial de los más débiles, aun a riesgo de verse rechazado por sus compañeros. Ha utilizado su conocimiento sólo para testimoniar la Verdad reconciliando, ante el mundo contemporáneo, fe y razón. Y hacía notar que la canonización del profesor Jérôme Lejeune, laico comprometido, permitiría mantener vivo su espíritu de servicio incondicional al Misterio de la Vida y serviría de ejemplo y modelo para cuantos, con valentía, quieren poner su inteligencia y su cualificación científica al servicio de la verdad y de la dignidad de la persona humana.